Javier Pérez-Tabernero Sánchez, otro ilustre ganadero del Campo Charro, hijo a su vez del gran Alipio (el ganadero de las patillas), otro más que por desgracia tuvo que dejar a un lado sus “Atanasios” por no sabe uno qué causas cuando los éxitos y triunfos formaban parte de su vida como criador de toros bravos.