"Suerte y al Toro"



Dice una frase cuyo autor es desconocido que “si dejas que pase el tiempo sin hacer nada, pronto te darás cuenta de que solo vas a vivir una sola vez”. Y eso es, posiblemente, lo que llevó un verano de 2014 a un grupo de jóvenes de Illescas a soñar por algo que tiempo más tarde se convertiría en una realidad contrastada y asentada actualmente: Suerte y al Toro


Una mezcla entre nostalgia y vértigo es lo que siente uno cuando echa la vista atrás. Y me atrevería a decir que esa misma sensación la sienten todos mis compañeros que comenzaron en esta “locura” y que continúan disfrutando, sufriendo y viviendo con ella. No es para menos, nadie apostaba por nosotros. Yo creo que ni nosotros mismos, al menos en tan breve espacio de tiempo. Pero cuando hay sacrificio, esfuerzo, trabajo y sobre todo amor en lo que haces, es difícil que las cosas te salgan mal. Y afición, cómo no. Sin ella, como dice nuestro eslogan oficial, no hay tradición. Una tradición que lamentablemente se había perdido en una localidad tan taurina como Illescas, donde hay documentos con más de 200 años de historia que reflejan la importancia de la tauromaquia en nuestro municipio. No podíamos quedarnos de brazos cruzados viendo como algo tan arraigado entre nuestras gentes, con unas raíces bicentenarias, moría lentamente sin que nada ni nadie hiciera lo contrario por evitarlo. Y comenzamos….


Lo que fue un simple comentario durante un encierro en una localidad toledana son hoy más de 250 socios. Impensable. La idea no era otra que la de juntarse para, poco a poco, intentar crear una asociación taurina que devolviese a Illescas el esplendor perdido en los últimos años. El objetivo era a largo plazo, la sinceridad por delante. Ni el más optimista de nosotros podría imaginar la velocidad con la que íbamos a crecer. Y en todos los aspectos, tanto en número de socios como de actividades llevadas a cabo. Pero poco a poco “Suerte y al Toro” se fue haciendo un hueco, ganando un nombre y dando el protagonismo al verdadero rey de la fiesta: el toro. Sin él no hay nada.


Poco más de un año había pasado desde que unos cuantos chavales empezaran a trabajar en su particular locura cuando Bilanoso, un toro con un espectacular trapío de la salmantina ganadería de “Los Bayones”, pisaba el ruedo de la abarrotada plaza de Illescas. Expectación por las nubes y objetivo cumplido. Pero quedaba lo más difícil, consolidarse y seguir creciendo poco a poco. Y se hizo. Después llegaron Guateque, Tuerto y Dudanoches con Zalduendo, La Cardenilla y Pedraza de Yeltes en sus pitones. Eso en septiembre, que para las fiestas de marzo se iba a obrar otro milagro aparte del que según cuenta la historia y leyenda tuvo lugar en nuestro pueblo allá por el 1562, con nuestra Señora la Virgen de la Caridad como testigo. Un toro, cuyo nombre lleva tal hecho, iba a ser el protagonista en el ruedo illescano. Un acontecimiento sin precedentes en nuestra localidad. Palatino, de El Torreón, sería el primero. Le sucederían Piñonero y Mejicano con Peñajara y el hierro portugués de Palha como padrinos. Ya no era ni es un sueño, es una realidad asentada y contrastada.